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La nueva revolución tiene un color, y es verde

Si la sociedad ha avanzado y la civilización ha ido cambiando es y ha sido, en gran parte, gracias a las revoluciones, que han marcado puntos de inflexión importantes. A lo largo de la historia de la humanidad podemos encontrar infinitos ejemplos de esto, entendiendo la revolución como cambio fundamental que repercute en la estructura u organización social. Un cambio social, tecnológico o de mentalidad basta para cambiar radicalmente una sociedad, su estructura y su gobierno.

Ahora estamos inmersas de pleno en una nueva revolución, o yo más bien diría en varias revoluciones paralelas o en una macro revolución que afecta muchas facetas de nuestra vida y estructura social, ya que tenemos muchos frentes abiertos en los que actuar, pero la sostenibilidad y el medio ambiente es, sin lugar a dudas, una de ellas.

Cada vez hay más gente que está concienciada sobre los problemas medioambientales que nos afectan directamente a nosotros, a los animales y al planeta, y cada vez hay más personas que se suman a buscar alternativas y a exigir a los gobiernos y empresas cambios reales que mejoren o por lo menos no empeoren más la situación.

Para mí, lo más revolucionario es tomar conciencia del poder que tenemos como ciudadanas y consumidores y de la capacidad que poseemos para influenciar y modificar las actitudes y comportamientos de empresas y gobiernos. Si nosotras consumimos, nosotras decidimos. Esto es así. Pero claro, cuantos más seamos, más eficaz será la presión social.

La nueva revolución lleva consigo muchos tentáculos a través de los cuales podemos implicarnos y actuar:

Alimentación

Consumir alimentos reales, es decir, no procesados; que sean ecológicos y producidos cerca de tu casa; esto garantiza que son de temporada, que no han cruzado medio planeta para llegar a tu plato y que no envenenan el suelo, el agua y tu cuerpo.

El autocultivo y los huertos urbanos son iniciativas que nos acercan a los alimentos y nos ayudan a tomar conciencia del valor que tiene cada verdura que cocinamos.

Marta, de @planteaenverde tiene una cuenta de Instagram muy cercana dónde comparte ideas, trucos y consejos sobre el cultivo en casa.

Reducir el uso de combustibles fósiles

Podemos reducir el uso del coche (compartirlo, usar transporte público, bicicleta…). Viajar cada verano es un planazo, pero hay que ser conscientes del impacto medioambiental que eso tiene y valorar si realmente vale la pena hacerlo con la frecuencia en que lo hacemos. Viajar en tren es la forma más sostenible de viajar actualmente y nos puede ofrecer nuevos horizontes y perspectivas, además de una aventura diferente a lo que nos hemos acostumbrado.

También podemos implementar medidas para minimizar el consumo energético en el hogar, y esto lo podemos hacer de muchas maneras; algunas son más fáciles y asequibles, como tener bombillas y electrodomésticos de bajo consumo. También podemos pasarnos a compañías de suministros responsables y ecológicas; cada ves hay más oferta en este sentido. Otras acciones requieren más inversión o son más a largo plazo, como tener buenos cierres en puertas y ventanas, o poner placas solares para electricidad o agua.

Eliminar los plásticos

Cuando tomas conciencia de lo perjudicial y contaminante que es el plástico, de repente te das cuenta de que vivimos completamente rodeados y dependientes de este… Forma parte de nuestra vida y esto no lo podemos cambiar de un día a otro… Pero puedes probar de ir eliminándolo poquito a poco… Algunos ejemplos:

Podrías empezar comprando utensilios reutilizables en vez de un solo uso; esto es aplicable a cuchillas de afeitar, discos desmaquillantes, botellas de cristal, compresas de tela…

Otro gesto senzillo es empezar a hacer tu compra a granel, o comprando jabón sólido para evitar los envases…

¡Si incorporas los cambios de forma paulatina verás que no es tan duro! @laecocosmopolita te puede acompañar en este camino :)

Reducir los residuos

intenta no generar residuos o generar los mínimos; esto quiere decir que antes de tirar una cosa pienses bien si la puedes reutilizar, reparar, reconvertir o donar para alargar al máximo su vida. El nuevo propósito son las 3R; reducir, reusar y reciclar.

Reducir el consumo

En general, en todos los ámbitos consumimos mucho más de lo que realmente necesitamos… No nos cambiamos el móvil por qué ya no funciona… Nos lo cambiamos porque hay un modelo que nos gusta más, o que tiene una novedad que nos hace sentir mejor. La ropa no caduca, ni se autodestruye, dejamos de usarla porque alguien nos dice que ese color ya no es de temporada. Y, bueno, en general tenemos las casas llenas de cosas que no usamos ni hemos usado… por si acaso….

No hace falta; consumir como forma de ocio es un engaño que nos hace estar atadas a una economía explotadora que pende de un hilo. Romper con esto también es revolucionario.

Actualmente somos muchas las personas que creemos que el mundo puede ser distinto. Y de esto va Art and Seams y tantas otras iniciativas que puedes encontrar por el mundo. Intentamos acercar alternativas a todos los niveles e información válida y práctica para poner fácil un cambio de mentalidad y de actitud. 

¿Cómo es tu revolución?

Imágenes de Unsplash: Ricardo Gomez, Joäo Ritter, Eugene Chystiakov

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