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El patronaje, la clave del diseño

El patronaje, para mí, es el paso más importante para convertir en realidad la “fantasía” que has diseñado. Es decir, es la técnica que permite pasar del dibujo plano a la prenda 3D que después vamos a vestir. Sería como… ¿la magia?

La palabra patronaje tiene su origen en patrón que deriva del latín patro, patronis, o patron, cuyo significado es potrector, defensor, promotor y que a su vez deriva de pater o patris (padre). En la época medieval, se empieza a usar esta palabra para designar cualquier modelo, molde o prototipo que realiza la función de plantilla base para producir otros ejemplares. Y esa es exactamente la función de los patrones en el ámbito de la moda.

Se trata de una plantilla que se realiza en papel y que posteriormente se copia en el tejido para conseguir las piezas que van a conformar la prenda de vestir.

Yo soy diseñadora, pero también soy patronista, y siempre he dicho que la parte con la que más disfruto y me emociono es haciendo los patrones. Yo no soy muy buena dibujando y como hago sola todas las fases, no he necesitado practicarlo mucho… Esto hace que muy muy a menudo los diseños pasen directamente de mi cabeza al papel del patrón, al lápiz y a las curvas de las reglas. Ya que me resulta mucho más fácil imaginar la transformación que requiere el patrón base, que intentar dibujar realistamente lo que he imaginado.

El proceso habitual es este. Imagino la prenda que quiero hacer y partiendo de un patrón base que tengo preparado y que conozco, empiezo a transformarlo y a modificarlo para conseguir el volumen que quiero, la silueta que busco o la caída que pienso. Estas modificaciones siempre dependen del tipo de prenda que voy a realizar y del tejido que quiero utilizar. Esto es muy importante, ya que un mismo patrón cortado en denim, punto de camiseta o un crêpe de seda tendrá un resultado radicalmente diferente, y por tanto necesitará unas transformaciones distintas.

El patronaje manual es un trabajo minucioso y entretenido que consume mucho tiempo, pero por ahora no imagino trabajar de otra manera; el tacto del papel, las líneas de lápiz, las diferentes reglas encima de la mesa, los pliegues, el celo, los alfileres… Para mí es la fase más placentera de mi trabajo.

Una vez hecho el patrón se corta y cose un prototipo, que puede ser en un tejido de prueba o glasilla. Este nos ayudará a ver si hay errores, si hace falta ajustar alguna pinza, entalle o pliegue o cambiar algún detalle. Todo lo que se observa en este prototipo se traslada de nuevo al patrón; haciendo estos pequeños cambios sobre el papel.

Una vez aprobado y aceptado el nuevo prototipo, con el tejido definitivo, ya se puede escalar, que significa sacar todas las tallas requeridas, y a continuación producir.

Si tengo que confesar, diría que a partir del prototipo y las modificaciones, el proceso me interesa poco… Si pudiera dejaría el resto en otras manos más habilidosas y en otra cabeza más motivada… pero Art and Seams es una marca pequeña, y por el momento me encargo yo de todo. Así que sí; tus prendas de Art and Seams han sido hechas de principio a fin por mis manos ;)

¿Conocías la importancia del patronaje? ¿Te gustaría saber algo más? Me encantará resolver tus dudas, así que lo que quieras, lo dejas en los comentarios :) Y ya sabes, si te ha gustado el contenido, ¡compártelo con quién quieras!

Imágenes de Unsplash: Evi Kalemi, Kenny Luo, y mi propio taller fotografiado por Estudi Caramba

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